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Para las personas con enfermedades neuromusculares – quienes muchas de ellas están también inmunodeprimidas – la vacunación es una herramienta, aunque poderosa, a veces malentendida en el manejo de la salud en general. A pesar de que las vacunas son ampliamente recomendadas por las autoridades sanitarias como los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), los pacientes con condiciones complejas a menudo enfrentan sutiles decisiones que tomar en relación al cuándo, cómo, y cuáles vacunas recibir.
Claire Spahn, farmaceuta clínica de Stanford Health Care especializada en el cuidado de enfermedades neuromusculares en adultos, nos da algunos puntos de vista importantes sobre las consideraciones, obstáculos, y las mejores prácticas en referencia a la vacunación de esta población única.
Entendiendo los riesgos
La vacunación en este grupo no sólo es una medida preventiva de rutina, sino que les puede salvar la vida.
“Algunos de estos pacientes podrían estar en riesgo de padecer debilidad muscular respiratoria, por lo que debemos asegurarnos de que estamos proporcionando las vacunas apropiadas, especialmente contra enfermedades como la influenza, COVID-19, e infecciones neumocócicas, las cuales pueden impactar de forma severa la función respiratoria,” dijo Spahn.
Sin embargo, para los pacientes inmunodeprimidos, el tipo de vacunas es una consideración importante. Algunos se encuentran disponibles como vacunas atenuadas (es decir, un tipo de vacuna que usa una forma debilitada o atenuada del virus o bacteria viva que causa la enfermedad para la que está diseñada prevenir), y otras como vacunas inactivadas. Por ejemplo, el spray nasal para la gripe es una vacuna viva, mientras que la vacuna para la gripe es inactivada.
“Los pacientes inmunodeprimidos deberían evitar vacunas vivas. Motivamos a estos pacientes a optar por la vacuna inactivada, la cual es la opción segura y recomendada,” dijo Spahn.
Aunque los pacientes inmunodeprimidos podrían tener respuestas inmunes débiles, aún tiene valor el recibir las vacunas. Spahn cita los datos de los CDC que muestran que la eficacia de la vacuna para la culebrilla en la población general excede el 90%, y se mantiene entre el 68% y 91% para las personas inmunodeprimidas.
Lineamientos condicionales y toma de decisiones compartida
Un reto al hacer recomendaciones para la vacunación en poblaciones inmunodeprimidas es que muchos de los ensayos clínicos para vacunas no se enfocan en ellas.
“La recomendación para la población en general podría basarse en evidencia sólida”, dijo, “pero cuando examinas a fondo en grupos específicos de pacientes, podría no haber datos suficientes para ofrecer una recomendación realmente clara.”
En estos casos, los lineamientos – como los del Comité Consultivo sobre Prácticas de Vacunación (ACIP, por sus siglas en inglés) de los CDC – podrían incluir “recomendaciones condicionales o no tan sólidas,” incitando al personal clínico y los pacientes a involucrarse en la toma de decisiones en conjunto.
El contexto clínico también es importante, claro. Spahn dice que las condiciones autoinmunes, como la miastenia gravis (MG), no son contraindicaciones para la vacunación.
“Se recomienda tener precaución en referencia a un régimen inmunosupresor específico de un paciente,” mencionó. “Por ejemplo, un medicamento podría requerir vacunas cronometradas en intervalos específicos con la administración de una medicina, pero en general no hay necesidad de evitar las vacunas. De hecho, ofrecen una poderosa protección para los pacientes con factores de riesgo adicionales.”
Obstáculos en cuestiones para el acceso y la adherencia
Aunque la disponibilidad de vacunas ha mejorado, particularmente a través de farmacias minoristas, el costo y los medios de comunicación se mantienen como retos importantes.
“Algunas vacunas están cubiertas por las aseguradoras, como Shingrix (para la culebrilla) con la parte D de Medicare, pero otras como las vacunas meningocócicas que se requieren para la terapia inhibidora de complemento pueden rondar en los miles de dólares si se pagan del bolsillo propio,” dijo Spahn.
Además, frecuentemente Spahn ve a pacientes mayores que no han completado su esquema de vacunación apropiado para su edad, como la de neumococo o la culebrilla. No hay alguna organización nacional que mantenga un historial de vacunación, pero algunos estados tienen registros que incluyen las vacunas de los adultos (Sistemas de Información sobre Inmunización).
“La administración adecuada de vacunas puede ser compleja, introduciendo el riesgo de que se olviden algunas dosis o refuerzos,” menciona Spahn. “Y con las vacunas contra el meningococo específicamente, la intercambiabilidad puede ser un problema debido a que algunos tipos no son intercambiables, lo cual crea confusión.”
La indecisión, fomentada por la desinformación y las historias que se encuentran en internet, es otro obstáculo.
“A veces los pacientes podrían pensar: ‘estoy inmunodeprimido, no puedo vacunarme’.” Spahn ve esto como una oportunidad para educar. “Yo diría que es una recomendación basada en evidencia, pero al mismo tiempo reconozco que los pacientes inmunodeprimidos tienen complejidades significativas que deben navegar.”
Pueden surgir preocupaciones sobre la seguridad de la vacunación, especialmente sobre conservantes o temores por los efectos a largo plazo. Spahn intenta contrarrestar esas preocupaciones destacando los sistemas sólidos existentes, como el Sistema de Notificación de Reacciones Adversas a las Vacunas (VAERS, por sus siglas en inglés) de la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA, por sus siglas en inglés), un sistema de advertencia nacional temprano que recoge y analiza los reportes de eventos adversos tras la vacunación.
“La FDA tiene programas de monitoreo y farmacovigilancia en curso,” dijo. “Estos están diseñados para encontrar respuestas inusuales o inesperadas, las cuales podrían desencadenar una mayor investigación y resultar en actualizaciones y recomendaciones clínicas de ser necesario.”
De acuerdo con los CDC, los proveedores de servicios de salud deben reportar cualquier incidente, asegurando que la vigilancia de la seguridad es continua y transparente.
Consideraciones especiales: terapia génica y más allá
Los pacientes que se preparan para las terapias génicas enfrentan incluso problemas de tiempo complejos. Cada paciente debería tener un plan de vacunas personalizado que asegure la máxima protección contra infecciones y que minimice la interferencia con la terapia.
Para estas terapias de vanguardia puede que aún no existan lineamientos estandarizados. Spahn recomienda consultar con especialistas en enfermedades infecciosas y que tomen de referencia las políticas institucionales.
“Estas áreas nuevas probablemente no tienen todavía un lineamiento de respaldo o mucha evidencia, así que podría tratarse más de una recomendación condicional,” mencionó.
El camino a seguir
La flexibilidad y la educación son los pilares del éxito de la vacunación en esta población.
“Es una cuestión de todo o nada,” como dice Spahn, quien motiva a los pacientes a consultar a su proveedor de servicios de salud o farmaceuta para asegurarse de que tienen un plan con el que se sienten a gusto, como el recibir las vacunas para la gripe, COVID y RSV juntas para promover la adherencia.
En última instancia, dice que la meta es evitar dejar pasar las oportunidades pues “las vacunas son una de las mejores herramientas que tenemos para mantener seguras a las personas con enfermedades neuromusculares.”
Fuentes y recursos
- Revista Quest Magazine de la MDA: Why You Should Practice Shared Healthcare Decision-Making
- Webinar de la MDA: Updates in Research and Care: Vaccines and Neuromuscular Conditions: Safety, Science, and Guidance (8 de octubre de 2025)
- CDC: Clinical Considerations for Shingrix Use in Immunocompromised Adults Aged ≥19 Years
- Revista European Journal of Paediatric Neurology: Vaccination proposal for patients on onasemnogene abeparvovec therapy.
Esta publicación está escrita en español para promover el acceso de la comunidad a información y actualizaciones. La información que se comparte tiene como objetivo el interés y la concientización general y, por lo tanto, no debe ser considerada ni interpretada como consejo médico o legal. Se trata de información publicada abiertamente. La Fundación Akari no promociona ninguna empresa, producto o tratamiento específico. Le recomendamos que consulte la fuente original y tome decisiones informadas.
Para leer la nota original de divulgación en inglés consulte:
Vaccination Considerations in Neuromuscular and Immunocompromised Populations
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